Cuando conocí a Isa y Rodolfo gracias a mi amigo Carlos Vaquero, el plan no era hacer lo que probablemente será la preboda del año. La complicidad de los tres nació pronto, en el primer café, y la cosa se nos fue de las manos planeando una preboda importante, de las de recordar toda la vida, en forma de una aventura de tres días por la vecina, añeja y siempre inspiradora Portugal. Habida cuenta de la inmensa cantidad de gastos que supone cualquier boda, agradecí enormemente el esfuerzo económico que hicieron para que este viaje pudiera hacerse realidad. Ésta es la crónica visual -en 4 capítulos, dada su extensión- de esta maravillosa experiencia.
Isa es muy probablemente mi fan número uno, apenas un pasito por delante de Sara. Se enamoró de mi trabajo a tal punto, que cada vez que la veo las mariposas hacen su agosto en mi estómago recordándome que mi trabajo no es un trabajo cualquiera, sino que tengo la responsabilidad de plasmar las emociones, las ilusiones, el Ser y el Estar de dos personas que se quieren en un momento muy concreto y especial de su vida. No sé al resto de vosotros, pero a mí me parece un reto muy importante… Isa es coqueta, pizpireta y descarada. Sabe sacar lo mejor de sí misma no solo en su puesta en escena, sino en sus movimientos y expresiones. Emocional a rabiar, mujer con sangre en las venas, su huracán interior la puede subir a las más altas cotas de emoción y éxito… y bajar a los más lúgubres valles de sus miedos. Personalmente, lo prefiero así: la vida “sin chicha ni limoná” se me antoja un poco insulsa, la verdad.
Rodolfo tuvo la “mala” suerte de recibir por mi parte el cariñoso apelativo de oso amoroso. Me imagino perfectamente a Isa apoyándose en su pecho para que la consuele de los avatares de la vida, arropándola con su importante presencia. Rodolfo es un sol de hombre, vigilante y silencioso en un primer contacto. Piensa tres veces antes de hablar y lleva la humildad y la cautela por banderas… pero es un auténtico payaso travieso cuando se suelta. Mola. No pienso publicar la cantidad de fotos golfas que salieron provocó, pero haberlas haylas.![]()
Nuestra primera parada (obligada) fue aún en territorio patrio, en la vieja Mérita Augusta, Mérida para los amigos, lugar donde los generales romanos escogían como retiro predilecto. Tanto es así, que cuenta con eméritos habitantes virtuales de la talla del mismísimo Gladiator. Lo de emérito es literal:
emérito, ta. (Del lat. emerĭtus).
1. adj. Dicho de una persona: Que se ha retirado de un empleo o cargo y disfruta algún premio por sus buenos servicios.
2. adj. Se dice especialmente del soldado cumplido de la Roma antigua que disfrutaba la recompensa debida a sus méritos.
En Mérida aún había nervios por las fotos y tal. Rodolfo no sabía qué hacer consigo mismo e Isa se despertaba del madrugón, pero ¡al fin estábamos en carretera!




























por Masyebra
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