A pesar de que me considero (y soy) principalmente un fotógrafo de bodas, creo que hay cierto tipo de temáticas colaterales que caben muy bien dentro de mi oficio. Una de ellas son las fotografías de niños. Esto es muy particular: me encanta fotografiar recién nacidos y niños, pero no hago bautizos ni comuniones. Lo primero me parece una bella y natural extensión del matrimonio, mientras que lo segundo no me atrae tanto. Estéticamente, considero que hay un exceso de impostura en los bautizos y comuniones de este país que no es de mi agrado. Además, esas celebraciones me parecen ya más un hito de la vida del pequeño ser que el epílogo de la boda en sí. Es una simple opinión personal, cuestión de carácter.A pesar de que me considero (y soy) principalmente un fotógrafo de bodas, creo que hay cierto tipo de temáticas colaterales que caben muy bien dentro de mi oficio. Una de ellas es la fotografía de niños. Esto es muy particular: me encanta fotografiar recién nacidos y niños, pero no hago bautizos ni comuniones. Lo primero me parece una bella y natural extensión del matrimonio, mientras que lo segundo no me atrae tanto. Estéticamente, considero que en los bautizos y comuniones de este país hay un exceso de impostura que no es de mi agrado. Además, esas celebraciones me parecen ya más un hito de la vida del pequeño ser que el natural devenir de la boda en sí. Es una simple opinión personal, cuestión de carácter.
Natalia y Patricia son hermanas. Me pidieron fotos de sus chavales, muy vivos los tres, cada uno en su estilo. Me encanta jugar a los anti-posados y dejar que las pequeñas personas saquen a pasear a sus personajes: no hay nada más natural y humano que un niño jugando. “LA” ventaja de estas sesiones sobre las bodas es que puedo controlar el escenario, crear un micro-clima en prácticamente cualquier lugar disponible y dejar que las cosas fluyan.
Y ya puestos, luego doy rienda suelta a mi carácter, sin importarme mucho cuántas veces cambio de estilo a lo largo del post-procesado (o “revelado”, que es como a mí me sigue gustando llamarlo). Esto es porque en las sesiones de retratos las fotos suelen luego vivir sueltas en forma de retratos en vez de necesitar seguir la línea estética, lumínica y argumental de un álbum de bodas.
Por cierto: estos enormes personajes encorsetados en esos ágiles y descarados cuerpecillos son divertidísimos, oiga…

























por Masyebra
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