Laura y Adrián son el vivo ejemplo de que no hay que hacer las cosas complicadas para que salga una boda con magia y mucha, mucha felicidad. Laura es intensa, alegre, gesticulera y muy bella por dentro y por fuera. Adrián es mucho más recatado, guardando el secreto de sus sentimientos para sí y para Laura, pero una vez lanzado, es un terremoto. Los tres nos lo pasamos genial en una preboda que se nos fue de las manos en horas dedicadas y fotos disparadas. El añejo jugo escocés que Adrián puso sobre la mesa para acompañar la velada hizo las veces de puente entre mi objetivo y su timidez. Quizás algún día cuelgue los resultados…
La boda de Laura y Adrián fue sencilla, en una preciosa iglesia de barrio donde era muy difícil aparcar y muy fácil meterse en una atmósfera cargada de suave tranquilidad. Poquitos invitados y muchísimas caras alegres para acompañar a una pareja con una vida llena de miradas secretas, momentos secretos y claro, como no podía ser de otra manera, los hermanos Urquijo hicieron los honores en un atrevido “vals” con música de… Los Secretos. Me gusta muchísimo que se esté rompiendo la vieja tradición de sustituir el vals por música afín a la pareja, infinítamente más cercana a nuestra generación y cultura que las famosas melodías traídas de Austria. Y si encima asumimos que en realidad pocos de nosotros sabemos bailar y nos dedicamos sencillamente a disfrutar del momento, pues a mí me hacen un favorazo, porque salen fotos como la última de esta serie. Luz de Boda en estado puro.















por Masyebra
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