Paz para Lucía

[ Preboda en el Campo del Moro, Madrid. ]


Marta y Pablo siempre me inspiran Paz. Muchísima paz. Son gente amable y tranquila, con ese aire que se da en las películas donde el protagonista aparenta estar en su sitio, de vuelta de algunas cosas y camino de otras muchas, pero en su sitio. Marta y Pablo son una pareja sutil, muy poco contrastada por fuera y muy, muy profundos (¡y contrastados!) por dentro.  Así que es Lucía, la pequeña Lucía, la que pone públicamente la tilde al momento de turno – siempre alegre la cría, pero siempre con la misma serenidad, heredada de sus padres. Lucía es una niña que se siente en Paz. Algo tan bello de ver, como escaso de encontrar en los tiempos que corren.

Ver y descubrir a Marta, Pablo y Lucía es un juego de matices, luces y sombras tenues y esquivas: las miradas de Marta, los suaves movimientos de Pablo, cómo se huelen y se buscan los tres. Cómo respiran juntos. Con ellos el aire adquiere un punto onírico, un renglón fluido, ¿he dicho ya un algo sereno? Pues eso: cuando la mejor cualidad de una familia es llenar sus silencios con latidos de Vida, lo mejor es cerrar la p… boca y respirar su aire. Y despacito, por favor; no me hagan olas, que estoy disfrutando del regalo.

En breve, más de vosotros. Pero mientras echad un ojo a mi querida Ana Cruz, que se ha salido con su versión de este reportaje.

Ha sido un honor, familia. Gracias por la Paz.
Y besos a Lucía, la serena.

Disfrutad.

      estás escuchando: Ludovico Einaudi - I due fuimi

 

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