sobre mí, sobre vosotros

Yoel Masyebra :: fotógrafo y videógrafo de bodas

Tras muchos tumbos por la vida (varias vidas en una, en realidad) acabé encontrando mi sitio en el mundo: contar historias. No entiendo la vida sin una enorme tilde puesta en las sensaciones, las emociones, la energía y la espiritualidad. Todos tenemos nuestro camino, todos sagrados… pero lo más importante es llegar a responder una simple pregunta: ¿quién eres tú?

Y en eso estoy, narrando la Vida de las personas, las parejas, sus familiares y seres queridos… mi sitio natural es cualquier ocasión donde pueda aportar mi granito de arena a responder a esa pregunta tan importante.

Si tenéis algo que narrar, me encantaría darle forma con vosotros, así que contactad conmigo, por favor.

Masyebra :: fotógrafo y videógrafo de bodas

Ah, ¿que quieres saber más de mí? Pues aquí tienes los detalles:

Empecé en la fotografía profesional con las bodas, justo en el momento que explotó todo, allá por 2008: las formas tradicionales de abordar una boda dejaron de valer y una nueva generación de fotógrafos nos hicimos con la fiesta; los fotógrafos se atrevieron a co-diseñar los espacios (pon esto aquí, aquello allá) e incluso parar del gran día (repíteme eso dos veces más, por favor). Los resultados son espectaculares. Desde entonces, la creatividad explotó, todo evolucionó y nos llevó a la situación actual, donde se buscan fotos de retrato brillantes y reportajes efectistas. Muy buen trabajo, la verdad.

Y sin embargo, a lo largo de todo ese proceso empecé a preguntarme más y más quiénes son las personas detrás de los personajes; sentí que necesitaba cantar mi canción desde un ángulo más humano donde lo importante no es la novia, sino la mujer. Y las mujeres de su entorno. Y los hombres, claro. ¿Y porqué están ahí? ¿Qué nos ha traído a todos a estar aquí? Y eso te aleja del grueso del discurso del mercado.

En ese proceso me enamoré de la videografía, esa vocación donde trabajas el triple para cobrar la mitad… Pero resulta que la videografía redondeó mi fotografía y viceversa – todo empezó a encajar. Y además ya no estoy contando historias de amor, sino narrando Vida. La idea es saber quiénes sois vosotros, cuál es vuestra historia y darle forma. En foto, en video ¡o en ambos! Narrar el legado de cualquier momento o persona importante de vuestra vida y vuestro entorno, dejar grabada vuestra huella en un formato que quede ahí para la posteridad.

 

En todo ese proceso me hice relativamente conocido en el gremio, gané algunos premios, me publicaron cosas en revistas aquí y allá, y me invitaron a formar parte de Advisory Board (Consejo Consultivo) de Unionwep, probablemente el directorio de fotografía nupcial más respetado de España. Todo un honor, la verdad. He sido jurado en varios premios nacionales e internacionales y dado charlas en congresos y foros de alto prestigio en nuestro gremio… Pero lo más chulo es llevar varios cientos de reportajes a mis espaldas, poder contar innumerables historias que hablan de la gente y hablan de mí. Este oficio me ha mejorado como persona y me ha enseñado muchas cosas. Me ha traído innumerables amigos y algunos interesantes antagonistas. No está nada mal.

También me casé con Ana Cruz, tuvimos un hijo y poco después entendimos que nuestros caminos se tenían que separar. Hoy tengo una relación maravillosa con ella y criamos a nuestro hijo codo con codo.

Yo avancé mucho en la videografía y reforcé la formación a profesionales de mi gremio, cosa que me ha funcionado muy bien desde hace tiempo, porque me encanta aportar. Sigo viviendo en una casa maravillosa en pleno Chinchón, un lagar del siglo XVIII rehabilitado por nosotros. Me encanta mi estilo de vida. Entre tanto me cambié el nombre de Luis Pelayo Masyebra a Yoel Masyebra, entre otras cosas, porque me di cuenta de que ya no era el mismo.

…Y en eso encontré por casualidad (¿o era caUsalidad?) a Ariana, mi compinche. Una mujer increíble con la que comparto muchísimos momentos mágicos, cada día. Sí, soy un hombre afortunado.

Y cada día me gusta más contar historias. Las vuestras. La mía.

Repito: ¿la contamos juntos? Gracias, de verdad. Esto me encanta.

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